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20 años soñando juntos
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Una Pokeaventura para recordar

 

Después de casi un mes desde nuestro esperado campamento de verano aún no nos creemos que se haya terminado.

 

Menos aún tras nuestro Día de las Fotos, que vivimos el pasado domingo 29 de septiembre, donde reaparecieron ante nosotros todas las experiencias en forma de imágenes que vivimos en esos increíbles pero ciertos 15 días. Gracias a todos los papis y mamis que asistieron a ver tanto el vídeo como la presentación del inicio de curso. Para nosotr@s es un gesto que siempre agradeceremos. Con un bonito recuerdo (esta vez en forma de USB) queda así grabado para siempre lo que sucedió en El Toboso 2019. Pero… ¿Qué sucedió?

 

Tuvimos como cada año actividades y veladas míticas que nos fueron uniendo poco a poco. ¡Como olvidar el día del amor, la velada de los simones, o la noche del casino (en la que la cuarta etapa fue protagonista)!

 

Otro evento clásico e inigualable fue la batalla de los barcos, que como nunca antes tuvo lugar por la noche, logrando que todos nosotros creyéramos que estábamos realmente en una película de piratas. No se quedan en el tintero la pokeruleta o el esperado pasaje del terror, también innovador, ya que consistió en un paseo nocturno por parejas en el célebre pueblo del Toboso (mientras, para los peques… ¡una peli de Pokémon!).

 

Respecto a las tardes en el Toboso, después de recargar pilas con una pequeña siesta, la piscina y la merienda, volvíamos a invertir todas nuestras ganas en gymkanas, talleres (como el de atrapasueños o el de pokebols), o juegos grandes como las bombarsias, en las que todos acabamos cubiertos de harina pero con una sonrisa de oreja a oreja.

No faltaron los juegos en los que todos colaboramos para que salieran adelante, desde pequeños a mayores. 

 

Primera, segunda, tercera, cuarta etapa y monitores vivieron en sus momentos de grupo montañas rusas de emociones. La primera etapa recuerda el escondite al revés o la zapatilla por detrás. La segunda rememora el día del amor, pues todos dieron de comer a sus parejas. La tercera estrechó sus lazos como grupo gracias a una dinámica organizada por la cuarta etapa que hizo saltar lágrimas incluso a los más impasibles. Y la cuarta etapa, que han pisado más fuerte que nunca, recibió un presimón grupal por haber logrado formar un equipo imbatible en tan solo 15 días. Tan contentos estaban que se despidieron con una fiesta en la piscina antes de la cena del último día.

 

Algo digno de mención y único en este campamento Pokémon fue la canción de cada mañana. No la canción de campamento «Lloverá y yo veré» que también nos dió grandes momentos, sino ese canon de versos con el que entrábamos a desayunar  cargados de energía. Tras despertarnos, después de presenciar la nueva representación sobre las aventuras de Ash Ketchum y Pikacha en pueblo Paleta, nos dividíamos en agudos, medios y graves, entonando con nuestras ronqueras «me quemo, me quemo», «¡bailo, bailo, bailo sin parar, ¡e!» o «pero que voy a dormir con Snorlax». Así compartimos risas mientras esperábamos ansiosos poder comernos nuestro gofre.

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