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Monstruos vs. Aliens ¿Quién ganó? – Crónica del Campamento Urbano de Navidad 2021



33 acampados, 1 Pabellón y 4 mañanas por delante para disfrutar a tope de todo tipo de juegos, actividades y talleres. ¿Suena bien, no?

Así comenzó nuestro Campamento Urbano de Navidad 2021. Desde el equipo decidimos que era la mejor opción para comenzar el año de forma divertida, y sobre todo segura. Lo cierto es que la noticia fue muy bien recibida por todas las familias, y en seguida completamos las 33 plazas disponibles. Quédate y descubrirás todo lo que hicimos durante aquellas mañanas invernales.


Sábado 2: gymkana y juego del copia-mapas

Gala, Santa y Lucía eran los monitores de día. Para aquellos que no lo sepáis aún, un monitor de día es, dicho por Germán Castillo: un monitor que se encarga de organizar el día. Y si así no os queda claro pues que se le va a hacer. Mejor no se puede explicar. Tocaba dar inicio al evento, explicar las normas básicas y fundamentales de prevención, higiene y comportamiento, introducir la temática “Monstruos vs. Aliens”, determinar los grupos de servicio y elegir la canción del campamento. Casi nada. Lo cierto es que lo hicieron genial, unos cracks estos monstritores.

El encuentro de la mañana empezó con una niña (llamada Miguel) convirtiéndose en gigante al beber un frasco que contenía un líquido un tanto mágico. Sin salir de su asombro, se fue a topar con un grupo de monstruos bien majete. Estos la acogieron en su banda, pero la humanidad aún no era capaz de verles con buenos ojos.

La canción del campamento resultó ser: Brasil La La La La La La La (y todos los La’s que le quieras añadir). Desde luego fue la más bailada. ¿Nos arrepentiríamos? Tal vez. BRAAASIIIIL LALALALALALALALALALAL (stop.)

La primera gymkana fue un pasote. Si no había 14 pruebas distintas, no había ninguna: trileros, circuitos, story cube, Tabú, Memory, coreografías, guiar y ser guiado… ¡¿SIGO?! Los tres equipos, denominados Romulanos, Godzilloides y ETE’s lo hicieron monstruosamente bien, la verdad.

Después del descanso, tocó el juego del copia-mapas, cada vez más popular entre las filas de los favoritos de La Agrupación. Cada equipo dibujó, trazó, emborronó, dobló e incluso rompió su cartulina-mapa, hasta dar con el patrón más difícil de copiar del mundo. A continuación, dos a dos equipos se enfrentaron para ver quien lograba reproducir con mayor exactitud el mapa del rival. Ganó, por supuesto, con total imparcialidad, el equipo de los monstritores (quien diga lo contrario se queda sin patatas fritas el próximo campa).


Domingo 3: Olimpiadas de Invierno

Bueno, pues apareció Elsa, de Frozen, cantó “Let it Go” (refiriéndose a la COVID-19), y anunció las Olimpiadas de Invierno 2021. En realidad no, pero con el frío que hacía cerca estuvo. Lo cierto es que sí fue un poco épico. Entre confeti, música y una actuación magistral por parte del equipo, dimos inicio a los Juegos Olímpicos de Invierno, una de las actividades que más pique genera entre los acampados. ¿Será por las medallas del final? Debían disputarse la plata, el oro, y la medalla invernal (el primer gelidísimo puesto). Los monstritores del día: Alejandro (Brilli), Ainhoa y Alberto, se encargarían de que todo saliera según lo previsto. Es decir: que ganara el equipo de monitores a toda costa.

En las pruebas de la mañana, los equipos debían mostrar sus habilidades de expresión artística fabricando naves galácticas; su puntería encestando en unos cubos de fregona muy malamente colocados; su capacidad de actuar en el camaralentium; o su poder “esquivativo” en la lluvia de meteoritos (por no llamarlo “matapollos”, que está feo). Según su desempeño en las distintas pruebas obtenían mayor o menor puntuación, la cuál se iba viendo reflejada en el Panel Olímpico.

Por la tarde, sólo hubo un juego, encarnizado y sangriento a más no poder: el balón prisionero. Con tanta eliminación y tanto cementerio al final parece ser que quedaron primeros en los Juegos Olímpicos de Invierno unos llamados… “Gudchiluides”, o “Guerrziluoides”… ¿O tal vez eran los Godzilloides? ¡Pero que más da! Al fin y al cabo, lo importante es participar y saber que los mejores somos los monitores. ¡Siguiente día!


Lunes 4: Monstruo-Cluedo y Naves Espaciales

La mañana comenzó con un encuentro lleno de actores y actrices aclamados por la prensa. Entre ellos estaban los monstritores del día: Víctor, Miguel y Laura. Se iniciaba una enrevesada historia en la que los acampados deberían descubrir qué sucedía con el grupo de monstruos y porqué se comportaban de forma tan extraña. Daba comienzo el Monstruo-Cluedo.

Durante la mañana los equipos entrevistaron a distintos personajes que se paseaban por el Pabellón Alberto Contador, alguno con unas pintas un tanto raras. La estrategia de los equipos se basaba en lo siguiente: acribillar a los monitores a preguntas de manera que estuvieran tan confusos que acabaran diciéndo toda la información para después salir corriendo despavoridos. Incluso algún grupo utilizó la fuerza física para retener a sus sujetos. ¡Malditos Cluedos! ¡Sacan lo peor de las conciencias!

Tras la ronda de preguntas/extorsiones llegó el momento de proclamar la resolución de la misteriosa trama. Pero para ello cada equipo debería representar frente al resto lo que creían que había sucedido. Lo cierto es que, para ser unos novatos en el mundo de la actuación, no lo hicieron nada mal. Eso sí, se acercaron a la historia menos que lo que se acerca un gato al agua. No les queda ni nada a estos acampados para ser unos auténticos detectives…

Por la tarde sacamos de nuevo nuestra vena artística, pues debíamos fabricar naves a partir de la nada. Bueno, para ser sinceros, teníamos cartón, tijeras, celo, pintura, y ganas de hacer una nave para nada fiable y segura. La verdad es que salieron verdaderas obras de arte del trabajo de cada uno de los equipos. Incluso hubo alguna que otra alienígena oculta en una de las naves…


Martes 5: misiles, furor, y entrega de diplomas

La mañana empezó con todos los acampados llorando porque era el último día. Después de que el equipo de monitores les consolara y les dijera que pronto habría más campamentos, empezamos. Los monstritores del día eran Marina, Sara, Lucía Román y Luis, y parece ser que querían despedir el campamento por todo lo alto.

La primera actividad fueron los Misiles. Cuidado porque estamos hablando de otra de las míticas, de las grandes, de las resonadas. Se trata de un juego en el que cada equipo debe dar el 100% por conseguir el mayor número de ataques y defensas posibles. Con ellos puede atacar el territorio del resto de equipos mientras se protege. Pero para lograr acumular estos preciados objetos debe utilizar su velocidad, ingenio, astucia y fortaleza mental. Dicen que es muy fácil caer bajo los encantos del equipo con más misiles. Las alianzas, las traiciones y las venganzas están servidas. Fue una partida intensa en la que al final el equipo de los monitores demostró su supremacía. Parece ser que aún no han aprendido la lección algunos acampados…

Tras el descanso, comezó otra súper actividad: el Furor. En esta ya no se ni qué decir. Si no está entre los cinco primeros puestos no está en ninguno. Una batalla vocal y corporal entre los distintos equipos, llena de camareros; canciones con la palabra corazón, amor y estrellas; seguir la letra; concursos de baile…

Curiosamente, en contra de todo pronóstico, ganó el AMOR. Siempre gana en este tipo de juegos. Por algo será. Incluso entre los Monstruos y los Aliens, el amor se interpuso y evitó la inminente guerra que estaba a punto de estallar.

Sólo quedaba la entrega de los diplomas que acampados y monitores habían estado escribiendo durante el almuerzo. Almuerzo en el que, por cierto, el equipo disfrutamos de unos deliciosos bombones que nos trajeron algunos padres muy, muy enrrollados. Para la próxima si puede ser por favor preferimos que sean todo Rafaellos. Pero ahí no se acabaron los regalos. También llegaron a nuestras manos unos inhaladores de aceites esenciales muy portables y originales. ¡Gracias por el afecto, pero queremos dinero en efectivo! (Véase que todo esto es simplemente una broma de mal gusto).

Volviendo al campamento. Después de secar de nuevo las lágrimas a todo el mundo, leímos en voz alta los diplomas, y entre vítores y aplausos fuimos despidiendo una experiencia que nos dejó a todos con ganas de más. Con la miel en los labios. Con sabor a… ¿Campamento de Verano? El tiempo y la COVID-19 lo dirán.

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